El miedo es el mensaje – Sandino Núñez

Hace poco terminé un pequeño pero muy agitador libro de Sandino Núñez. Reconozco que apenas lo vi una sola vez en TV, ya que de un tiempo a esta parte prefiero malgastar mi tiempo en masturbaciones intelectuales diferentes a la televisión. Los libros entonces son una de esas cosas que a veces me dan ganas; este en particular me resultó interesante así que aquí comparto 3 o 4 párrafos. Sobre la comunicación, afirma que “Vivimos en plena urgencia del imperativo de la comunicación. Sin que sea necesario decir algo, porque no es necesario decir algo, todos hablamos. El mercado es la consagración de los objetos como circulación pura. La comunicación es la consagración de los signos como circulación pura. (Y la publicidad es la evolución y la síntesis exponencial de ambos fetiches en una única forma gloriosa de arte estésico poético: una forma brillante, superior al objeto y la palabra). Comunicación es peor que un mundo sin sentido: es un mundo sin necesidad ni voluntad ni deseo de sentido” (9). Más adelante, relaciona lo anterior con  democracia y política:  “Un itinerario terrible nos ha llevado desde la política a la democracia mediática. A diferecia de la política, la democracia mediática […]

“Pensar sin Estado”

Un libro excepcional de Ignacio Lewkowicz (390 hits) historiador argentino que trastoca algunas de las categorías con las que percibimos la realidad actual. Muy interesante y fructífero, desde una perspectiva de la fluidez, analiza la mutación de los Estados nacionales, la exclusión, las cárceles entre otros temas. Salvo el último capítulo que me resultó muy abstracto, creo que no tiene desperdicios… […] La mutación que permite comprender la institución de la cárcel-depósito, previsiblemente, es el agotamiento del Estado nacional. La ficción nacional ha cesado de constituir el mito fundante de nuestro Estado. el pueblo ha sido sustituido por la evidencia contable de la gente; la historia ha sido sustituida por las configuraciones instantáneas estadísticamente constatables. A su vez el soporte subjetivo no es ya el ciudadano sino el consumidor […] sentencia al final del libro (que coincide con el final de su vida)… En  la desembocadura se abre lo ilimitado. Concluye la historia de las orillas; comienza Oceanía. Dejo a los varios porvenires -no a todos- mi jardín de senderos que se bifurcan; el futuro llegó hace rato; bienvenidos al jardín de los presentes.

“Las cárceles de la miseria” de Loïc Waquant

Escrito hace 10 años, este libro pone en evidencia la farsa de la llamada “tolerancia cero” y cómo la ideología del encarcelamiento – de la mano del neoliberalismo – se va importando lentamente a algunos países de Europa y las encrucijadas que esto abre. Quienes insisten con el problema de la “inseguridad” y proponen bajas de imputabilidad y penas de muerte olvidan que la inseguridad física no es solo física sino social y política. El libro deja más que claro que las políticas penitenciarias solo contribuyen a perpetuar y empeorar los males que se supone vienen a solucionar. […] un Estado keynesiano vector de solidaridad, cuya misión era contrarrestar los ciclos y los perjuicios del mercado, asegurar el “bienestar” colectivo y reducir las desigualdades, es sucedido por un Estado darwinista, que eleva la competencia al carácter de fetiche y celebra la responsabilidad individual, cuya contrapartida es la irresponsabilidad colectiva, y que se repliega en sus funciones residuales de mantenimiento del orden, en sí mismas hipertrofiadas […]

Libro “Internet, Hackers y Software libre”

“También hemos citado el peligro de que las empresas marquen las prioridades de desarrollo y que se privatice el conocimiento. Esto último –la privatización del conocimiento– entronca con dos de los problemas más graves con los que se debe medir el software libre: 1) la poca o nula disponibilidad de los fabricantes a facilitar información técnica relevante sobre sus dispositivos, ni a fabricar drivers para GNU/Linux que permitan utilizar los nuevos dispositivos que van apareciendo en el mercado; y 2) las patentes del software, como forma de privatización de las ideas, verdadera amenaza para el software libre, ya que obligan a esperar durante años a que expiren patentes de invención que son cruciales para poder utilizar determinados programas. Algunas de esos elementos, o varios combinados entre sí, podrían desmoronar la cooperación sin mando y, por tanto, la comunidad de software libre tal y como hoy la conocemos: y si no hay comunidad, no hay software libre; puede haber fuentes abiertas y públicas incluso, pero no software libre. Se hace pues cada vez más necesario un análisis político del software libre que lleve a una toma de postura política o, si se prefiere, a una apuesta ética que no ponga en […]